jueves, 17 de noviembre de 2011
Mentira.
Yo también, pero no sé lo que pasó. Primero fue mentira, y luego un sueño.... (Sabrina, 1954.)
martes, 15 de noviembre de 2011
Ella
miércoles, 29 de junio de 2011
Poema a mi padre.
Padre mío
Padre mío, señor mío, hermano mío,
Amigo de mi alma, tierno y fuerte,
Saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
Saca tu cuerpo de la muerte.
Saca tu corazón igual que un río,
Tu frente limpia en que aprendí a quererte,
Tu brazo como un árbol en el frío,
Saca todo tu cuerpo de la muerte.
Amo tus canas, tu mentón austero,
Tu boca firme, tu mirada abierta,
Tu pecho vasto y sólido y certero.
Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡Padre mío, despierta!
Muy bello. No palabras.
miércoles, 22 de junio de 2011
Incluso si eres ateo, idolatras algo (David Foster Wallace)
El genial escritor norteamericano que acabó su vida intempestivamente nos hace reflexionar sobre cómo todos generamos nuestros propios cultos e idolatramos a las personas o a los objetos o a las ideas y dejamos de ser sensibles y serviciales en el estupor de nuestra adoración
David Foster Wallace decidió colgarse a los 46 años. Era uno de los escritores más brillantes de la literatura en lengua inglesa. Su humor, a veces ácido y depresivo, lograba iluminar las zonas abisales por las que rondaba. Foster Wallace, por ejemplo, llamó a hacer consciente la inevitabilidad de nuestra idolatría, la sumisión de nuestra mente en una dialéctica de poder y transferencia —nuestro inconsciente es víctima de los dioses antiguos y su transformación cotidiana en objetos de consumo (los altares se multiplican).
«Porque hay algo más que es verdad. En las trincheras cotidianas de la vida adulta, no existe tal cosa como el ateísmo. No existe tal cosa como no idolatrar. Todos idolatran.
»La única opción es qué idolatrar. Y la razón sobresaliente para seleccionar a algún tipo de Dios o cosa de tipo espiritual para idolatrar —sea J.C. o Alá, Yahvé o la Diosa Madre o las Cuatro Nobles Verdades o un conjunto de principios éticos inquebrantables— es que casi cualquier otra cosa que idolatras te comerá vivo.
»Si idolatras al dinero y las cosas —si son de lo que obtienes tu verdadero significado en la vida— entonces nunca tendrás suficiente. Nunca sentirás que tienes suficiente. Es la verdad.
»Idolatra tu cuerpo y la belleza y la atracción sexual y siempre te sentirás inapropiado, y cuando el tiempo y la edad se empiecen a notar, morirás miles de muertes antes de que finalmente te planten bajo tierra. En un nivel, todos ya sabemos esto —ha sido codificado como mitos, proverbios, clichés, epigramas, parabolas: el esqueleto de cada gran historia.
»El truco es mantener la verdad al frente en nuestra toma de conciencia diaria. Idolatra al poder —te sentirás débil y con miedo y necesitarás cada vez más poder sobre los demás para alejar el miedo. Idolatra tu intelecto, ser considerado brillante —acabarás sintiéndote estúpido, un fraude, siempre al borde de ser descubierto. Y así sucesivamente…»
Más allá de esta idolatría de la cual no escapa el ateísmo, Foster Wallace sugiere que la verdadera libertad “involucra la atención, la conciencia, la disciplina y el esfuerzo, y ser verdaderamente capaz de querer a las demás personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una miríada de pequeñas formas poco sexies, todos los días. Esa es la verdadera libertad”.
Tomado de Pijama Surf.com
miércoles, 6 de abril de 2011
LEYES... de Memorías de Adriano.
Extracto de Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar sobre una verdad tan sabida por todo frente a las leyes, contada de una forma tan refinada:
“Tengo que confesar que creo poco en las leyes. Si son demasiado duras, se las transgrede con razón. Si son demasiado complicadas, el ingenio humano encuentra fácilmente el modo de deslizarse entre las mallas de esa red tan frágil. El respeto a las leyes antiguas corresponde a lo que la piedad humana tiene de más hondo; también sirve de almohada a la inercia de los jueces. Las más remotas participan del salvajismo que se esforzaban por corregir; las más venerables siguen siendo un producto de la fuerza. La mayoría de nuestras leyes penales sólo alcanzan, por suerte quizás, a una mínima parte de los culpables; nuestras leyes civiles no serán nunca lo suficientemente flexibles para adaptarse a la inmensa y fluida variedad de los hechos. Cambian menos rápidamente que las costumbres; peligrosas cuando quedan a la zaga de éstas, lo son aún más cuando pretenden precederlas. Sin embargo, en esta aglomeración de innovaciones arriesgadas o de rutinas añejas, sobresalen aquí y allá, como sucede en la medicina, algunas fórmulas útiles. Los filósofos griegos nos han enseñado a conocer algo mejor la naturaleza humana; desde hace varias generaciones, nuestros mejores juristas trabajan en pro del sentido común. Yo mismo llevé a cabo algunas de esas reformas parciales, las únicas duraderas. Toda ley demasiado transgredida es mala; corresponde al legislador abrogaría o cambiarla, a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a leyes más justas. Me proponía la prudente eliminación de las leyes superfluas y la firme promulgación de un pequeño cuerpo de decisiones prudentes. Parecía llegado el momento de revaluar todas las antiguas prescripciones, en interés de la humanidad.”
viernes, 18 de marzo de 2011
Sartre y Beauvoir. La historia de una pareja

miércoles, 2 de marzo de 2011
ASCO Y VERGUENZA DE LA RAZA DE LA QUE SUPUESTAMENTE SOY: Whale & DOlphin Massacre in Europe
La cultura de un país no justifica ni absuelve ningún acto inmoral, y aberrante como este. Si hablamos de actos inmoraes, muchos me diran que los romanos tenían sus esclavos y era algo totalmente normal en su época, pero no era bueno, eticamente hablando. Sin embargo, esto lo he llegado a considerar mucho peor (sé que tendre opositores a mi conclusión, pero en mi filosofía siempre he puesto al animal y el ser humano en un mismo plano), ya que el solo hecho de que miles de hombres y mujeres maten sin la mas mínima consideración y sin ningún fin racional, (aunque no creo que ningún fundamento racional hubiese precedido de este) al ver y sentir que sufren estos animales, creo que es de casos que deben ser examinados como patologías psicologícas o psiquiatrícas o un etnologo, ya que el problema es de todo un pueblo. El ser humanos todavía a pleno siglo XXI no se ha percatado de las barbaries que comete. Por mi parte considero que esta práctica debe ser sancionada internacionalmente y penas duras. ¡Basta! ¡Que se acabe esta impunidad internacional frente actos destrasos contra el medio ambiente que nos rodea!. (Y me pregunto: ¿¿Donde quedaron tantos pactos y convenios ambientales??).
Para finalizar los dejo con una frase extraida del Libro Memorias de Adriano de Margarite Youcenar :
En que difiere esencialmente el sufrimiento de la hierba segada del de los carneros degollados, y si nuestro horror ante las bestias asesinadas no se debe sobre todo a que nuestra sensibilidad pertenece al mismo reino.

